Una idea de cambio: ¿Cómo piensa un esencialista? (Parte 2 de 5)

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Esta es la segunda entrada del blog en donde resumimos el libro: “Essentialism. The Disciplined Persuit of Less”; de Greg McKeown, quien propone una metodología para identificar lo que es esencial y poder ejecutarlo de la manera más sencilla posible.

Si deseas consultar el primer post con una idea general del libro, puedes dar click aquí.

En esta segunda parte, presentamos los puntos clave del pensamiento de un esencialista, el cual consiste en la búsqueda disciplinada del concepto: Menos es mejor. A continuación, los puntos clave de esta sección.

El esencialismo es una forma diferente de hacer las cosas; sin embargo, internalizar esta forma de pensamiento es tan solo el primer paso, ya que la gente fomenta constantemente las ideas del no-esencialismo: “tengo que”, “todo es importante”, “puedo hacer ambos…”.

Adoptar el esencialismo requiere remplazar esas ideas por: “elijo hacer…”, “solo unas cuantas cosas importan”, “puedo hacer lo que sea, pero no todo a la vez (anything but not everything)”

Elegir es un poder invisible

Por mucho tiempo se le ha dado más importancia al aspecto externo de las elecciones (las oportunidades que tenemos) que al aspecto interno (nuestra habilidad para decidir). Las oportunidades pueden perderse, pero la habilidad para elegir no. Aunque a veces se olvida.

En muchas organizaciones algunos ejecutivos experimentan un sentido de impotencia al creer que sus esfuerzos en el trabajo importan poco. Algunos terminan por rendirse y dejan de intentar cambiar alguna situación. En el otro extremo están los que intentan lograrlo todo, pues consideran que no tienen elección en las tareas que se les asigna.

Para recordar que siempre podemos elegir, se debe reconocer como una fuerza invisible dentro de nosotros (“El primer acto de libre albedrío es creer en el libre albedrío”) y después ejercitar nuestra habilidad para decidir.

Distinguir la poca importancia de casi todo

Desde temprana edad se nos ha enseñado que el trabajo duro es clave para obtener resultados y muchos hemos sido recompensados por superar cualquier reto que el mundo nos pone en frente. Pero, ¿hay un límite para la cantidad de trabajo duro? ¿Hay un punto en el que más trabajo ya no da más resultados? ¿Hay un punto en el que hacer menos, da mejores resultados?

Trabajar duro es importante, pero más esfuerzos no siempre dan mejores resultados. Menos es mejor.  Muchos habrán escuchado la idea de Pareto: 20% de los esfuerzos producen el 80% de los resultados. Distinguir lo poco que es vital de lo mucho que es trivial, se puede aplicar a cualquier actividad humana y parte de la idea de que existen ciertos esfuerzos que producen resultados exponenciales; al contrario de otros que aportan poco al logro de los objetivos.

Por lo tanto, un esencialista descubre que hay oportunidades más valiosas que otras (muy pocas excepcionalmente valiosas) e invierte el tiempo necesario en explorar todas sus opciones. El tiempo extra invertido se justifica con el menor esfuerzo que se realizará después en la ejecución.

Decidir qué tomar y qué soltar: ¿Qué problema queremos enfrentar?

El término en inglés Trade-off hace referencia a los intercambios que se hacen cuando se toma una decisión: algo se selecciona y a la vez algo más se deja. Al hacer esto, se busca que aquello que se escoge compense en los resultados la falta de lo que se ha sacrificado. También se les puede llamar concesiones.

Para las organizaciones, mantener una posición estratégica requiere hacer concesiones con otras posiciones (Ej.: adoptar una estrategia de bajo costo o una de diferenciación del producto/servicio). Estrategia implica elegir.  Decir “sí” a una oportunidad implica decir “no” a muchas otras.

Se puede ignorar la realidad de las concesiones, pero no escapar de ellas; ya que no se puede tenerlo todo. Un esencialista, en lugar de verlas como algo negativo (¿A qué debemos renunciar?), las identifica como una parte inherente de la vida (¿En qué queremos sobresalir?) y las realiza de forma intencional, estratégica y consiente.

Para concluir el post, dejamos la siguiente reflexión.

  • ¿Con qué idea del esencialismo te identificas más y estarías dispuesto/a poner en práctica en este otoño?

Y justamente, en la Parte 3, que será publicada la próxima semana, revisaremos la metodología para poner en práctica las ideas del esencialismo.

En tanto, nos encantará leer tus comentarios.

Si deseas consultar la lectura original:

Libro: “Essentialism. The Disciplined Persuit of Less”.

Escrito por Greg McKeown, 2014.

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